47 y con la Puta depresión volteando mi azotea de nuevo.
No me consuela que sea verano, tener trabajo, dos hijas maravillosas y un ex que me quiere (con y sin flores).
No me anima estar viva, sin dolores físicos, y unos padres (a su modo) llenos de salud.
Ni ese sol que luce espléndido (y canceroso), o el tener dinero incluso a estas alturas del mes.
Saberme aquí no me sirve. Leer, ir al cine, pasear, mojar mis pies en el mar, de nada me vale.
Llega Ella y todo se apaga, no hay luz que me guíe, ni sonrisas que me saquen de mis miedos, de mi angustia (ahora renovada y con más fuerza).
Me miro y busco, miro y busco, pero dejo de mirar, y de buscar. Me canso, todo me cansa. Yo me canso de mí, de oírme en mi perpetuo silencio.
El pasado vuelve y vuelve, y no soy capaz de luchar, de plantarle cara, de decirle basta a quien ha dominado mi vida años y años.
Y me tiraría a un vacío que me arrastra, al sinsentido en que se convierten mis días cuando ella llega, a la nada que me reclama.
Pero me digo, aún no, Núria, aún no, aguanta un poco más. Un poco más.
Y aquí sigo.
O-t-r-o-a-ñ-o-m-á-s.
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