dimecres, 23 de març de 2011

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...

Una equivocació va fer que conegués el seu alter ego, i aquesta cançó (ja veus!). Només ens separen milers de situacions; molts anys i un dia.

diumenge, 20 de març de 2011

Yo de pequeña quería seguir siéndolo!

Nunca me planteé qué quería ser de mayor. Ni qué deseaba estudiar, ni dónde iba a vivir, ni con quién. Si tendría familia, marido, mujer, hijos, hijas, perro o gato. La gente a veces, cuando charlamos de la infancia, lo dice tal cual: Pues yo siempre he deseado ser veterinaria, casarme, y tener dos hijos. La parejita.

Me da igual, a estas alturas, porque curiosamente, en tardes como hoy, sé que lo que soy, lo que tengo, independientemente de que sea o no lo que nunca deseé, es lo que deseo, y lo que me da vida, energía, felicidad.

Ha sido un día resacoso, ayer me salté la dieta del todo, absolutamente. Pero valió la pena, mis compañeros de mesa valen ese salto al vacío. Ese y cuántos me decida a dar.

He dormido mucho, mucho, y mi familia, a quienes a estas alturas de la película ya ninguna nuriada les sorprendre, me han dejado dormir. No he comido apenas, proteína, proteína, proteína (en forma de yogur desnatado), y mucha agua para hacer bajar o desaparecer...

La ropa me esperaba, tranquilamente, sin gritos ni arrogancia ninguna, en su sitio, casi dos horas doblando ropa, mientras Aina hacía deberes entre patada y patada con Jana. Miguel y sus motos, yendo y viniendo a llevarse la ropa ya doblada para colocarla en los armarios. Ahora, la preadolescente se ducha mientras suena M80 (a Aina le gusta nuestra música, ésa, y la de Rac 105), y Jana y Miguel Legololeand en la alfombra.

Yo les miro y sonrío: un domingo más, pienso, y sigo siendo feliz.

No me quejo de haber descubierto tan tarde que poco es mucho, que mi agenda llena no me llenaba, que evitarme me alejaba de mí, de ellos, que la suma de momentos, como éste, es lo que dan vida a mi existencia, a mis cuarentaytantos, pero sí, ojalá lo hubiera sabido, sentido, vivivido, mucho antes. Mucho, mucho antes.

(Por supuesto, hablo de una tarde apacible de domingo: mis lunes, martes, miércoles, siguen estando, y así deseo que sigan... como aquellos que dáis sentido al resto de horas de mis semanas. Eternamente.)

dimarts, 15 de març de 2011

La Núria i els canvis

En general, i en particular, em costen els canvis, molt.

Sóc dona del mateix home des de fa gairebé vint-i-un anys, amiga dels meus amics des de la infància o la joventut primerenca, treballo a fontanella des de fa gairebé dinou anys, i camino sempre a l'esquerra del company de passeig. Segur que si tingués un amant seria el mateix any rera any. No en tinc cap dubte. Escolto la mateixa música, o gairebé, des de fa més de vint anys, i sóc fidel a Fito i Estopa ja per sempre.

Llegeixo des que recordo. De sempre em veig amb un llibre a la mà, tot i que sóc poc comentarista de mena (tampoc de cinema, tot i que és una altra de les meves passions, darrerament una mica oblidada).

No, no cuido els llibres com crec que fan els qui llegeixen de manera habitual. Mai no ho he fet, ni tampoc sóc fetixista, ni els adoro o mimo. Els uso, toco, retoco, subratllo, marco, plego de les cantonades, oloro, duc a la mà, oblido, deixo, perdo. Els faig meus, com si fossin una extensió de mi. Mai no he entés que em diguin: Cuida'l com si fos teu. Sé que acabaran penedint-se.

Trio la novel·la que llegiré després per recomanació directa, o pel que el títol em diu, o pel que la sinopsi m'explica, per l'editorial, pel dibuix de la coberta, per l'autor, d'acord, sí, també.

Poso qualsevol paper com a punt de llibre i, quan tanco per descansar de lectura, o perquè arribo a la meva parada de metro, sempre miro quàntes pàgines em queden per acabar: amb pena si m'agrada, amb ànsia si no em diu res.

Tinc el vici de mirar què llegeixen els companys del bus, del tren.

I ara? Em pregunto. Què faré ara?

On guardaré els papers que no sé on ficar però que he de tenir a l'abast? I la targa de metro? I com miraré, amb el llibre tancat, si em queda tant o tan poc, tenint com a referència el punt de lectura? Com fullejaré el llibre ràpidament? I com marcaré la cantonada de la pàgina on hi ha el paràgraf que vull conservar? Com... com?

Sí, ahir vaig començar el primer llibre electrónic, La vida ante sí. (Suposo que, com no penso comprar llibres, em costarà baixar-los en català. Efectes colaterals, però aprendré a trobar-los.)

Em costarà, naturalment, com tots els canvis que -volent o sense voler- he anat patint a la vida, però acabaré fent-me a ell, i ell a mi. Espero. Si no el perdo abans...

dijous, 10 de març de 2011

Caótica Eternidad

Vida tras vida han conseguido ser uno. No, ser dos, pero sentir al unísono como si fueran uno.

Conocerse y reconocerse en cada etapa de la eternidad.

Y una vez más, esta vez al final del abecedario como punto medio, dar rienda suelta a su pasión. Su amor. Su necesidad y locura reconducida.

Con cada presente aprendiendo del pasado, en esa regresión sin fin que les ayuda a mejorar, a aprenderse: sabiendo, por primera vez, que estar de rodillas puede llegar a ser útil; o que se puede conseguir llegar al dos tras el uno; incluso que cuatro serían restados de haberse reconocido años atrás…

(¡Tanto conocen y reconocen en cada nuevo encuentro!)

Así que ante el nuevo adiós, necesario adiós, se sonríen, como en la foto irreconocible (a veces en linea recta, a veces como una gran curva).

Y agradecen todo aquello que poseen: ella a él, y él a ella. Todo.

(Te amo, le dijo antes de despedirse)

dimecres, 2 de març de 2011

Lo hemos hecho...

Sí. Sí. Hecho. Y lo hecho, hecho está.

Buf, sigo nerviosa, nerviosa.

El lío ha empezado esta mañana a primera hora una compañera me lo ha recordado: Núria, no decías que quizás que algún día, que ya era hora...

Sí, sí, Montse, gracias, lo sé. Pero no sé si soy capaz, si sabré manejarme, si cambiar después de tantos y tantos años. Tengo un poco de miedo, como de precipitarme al vacío sin red.

Anda ya, me decía ella, seguro que luego no podrás vivir sin él!

Ambas mirábamos su foto en mi pantalla. Yo, babeando, por supuesto.

Claro, me conoce, al principio los cambios me asustan, luego me convierto en adicta absoluta, en fan, en inseparable, en jomateixa, vamos.

Vale, sí, he pedido un par de consejos (a mi queridísima amiga virtual en quien confío como en mí misma, y a la eternidad... pero la eternidad no está mucho por la labor).

Sí, sí, lánzate, mujer, me decía ella, ni te lo pienses.

Entonces, lo he hecho:

Sergio, te llamo esta tarde a las cuatro, te va bien?

Claro. Te espero desnudo o vestido?

Tú verás, como te sientas más cómodo.

Qué nervios, qué nervios!!!

He ido a comer con una amiga y al café ha venido mi ángel. Casi había olvidado mi cita... buf, entonces he visto un sms suyo: estás?

Estoy estoy, me decía a mi misma, nerviosa, como un flan pero estoy. Voy, voy.

Y he ido. Juntos.

Ha sido increíble: 45 minutos de nervios, de así no, mejor así, estaremos haciendo bien?, nos estaremos equivocando?, tú crees que sabremos?

Y por fin la explosión, ya, ya, ya síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Bua, me ha enviado un último beso antes de colgar: gracias tía.

Aún no me lo creo, joé, no me lo creo, pero sí: mi niño y yo nos hemos comprado un e-reader, el mismo, con dos narices, sin recomendación, ni encomendación, por internet. Bien. Hecho, y sí, lo hecho hecho está. Y yo estoy feliz, y él, también.

Besos!!!

http://tienda.leer-e.es/es/catalogo/e-readers/onyx/onyx-black-edition