diumenge, 9 d’abril de 2017

Alain Vigneau, el Clown esencial y yo muerta de miedos y monstruos

Me acerco y me alejo de la gestalt como me acerco y me alejo de la meditación, del foro en el que suelo escribir, del cine, de los amigos, de la lectura, de este mi blog y de mi misma.

Me acerco y me alejo, cual Guadiana. Bueno, el Guadiana, decían -nunca me ha dado por comprobarlo- aparecía y desaparecía. Así que soy medio maga, medio río Guadiana, y como siempre: nada por entero.

Hace unos meses supe de una charla sobre el suicidio (y lo que de él cuelga) en una asociación de la que recibo información, asistí y allí conocí a Anna. Semanas después volvimos a coincidir en una jornada muy especial en Hostalric, En esa charla oí hablar por primera vez de Alain Vigneau. No sería la última vez, no.

Contaron sobre su mezcla de clown y gestalt, de alegría y tristeza, de realidad e imaginación, y me atreví a buscar sobre él: este fin de semana, a través de La casa ámbar, he podido asisitir al taller sobre Clown esencial de Alain Vigneau en un espacio magnífico, con unos compañeros adecuadísimos y un maestro de ceremonias pa flipar. Y seguir flipando. Y maravillarse del género humano si es él quien lo representa, de su inteligencia, su saber ser 'oportunamente incisivo', y sobre todo su sentido del humor que nos ha permitido saltar de las lágrimas, de la tristeza más absoluta, a la risa, a la carcajada sinsentido (o con él). Del pozo más profundo a la frivolidad de reír con un boxeador llamando a su madre en inglés.

Catarsis. Catarsis. Catarsis.

Cómo estás, Núria? 

Mal. Mal. 

Cómo estás, Núria? 

Bien. Tranquila, bien. 

Sí, haces mejor cara que el viernes.

Y sí, feliz de haber asistido y compartido; de haber reencontrado a una persona lejana, muy lejana; de haber conocido a una NuriaLuz joven que espero sepa encontrar el camino mucho antes que yo (he conseguido, en realidad, encontrar mi camino?); de haber visto a la Núria niña que no supo ser feliz; de haber participado en una impro sin saber qué hacer pero aún así no haber huído y vencer mis miedos; de conocer al monstruo y al héroe del mismo nombre: SinSer.

De seguir viva. Feliz de seguir viva y con ganas de más. Más clown? más SAT? más Hoffman? más Constelaciones?

No lo sé, pero sí de más Núria. Sin avergonzarme de mí a cada paso, sabiendo que no soy más, no soy menos, no soy diferente.

Gracias. Gracias, Personita.





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