divendres, 19 de juny de 2015

Zapatos


Me cuesta comprar zapatos. Y ropa. En general me cuesta comprar cosas para mí. No, para mi físico. Si es para mi intelecto, ocio, estómago no tengo problemas. Si es para mi físico, nunca tengo tiempo, o no acaba de ser el momento, o 'quan m'aprimi', o...

Desde la operación no sé qué zapatos llevar. Rectifico, desde que puedo apoyar el pie no sé qué zapatos llevar. Necesito sentirme segura, y mientras ha hecho 'frío', perdón, no tanto calor, he llevado botas. De acuerdo. O botines. Incluso bambas. Pero ahora, con estos calores asquerosamente húmedos no podía seguir así calzada, así que me decidí, sorteando mi pereza, a comprarme unos zapatos.

Me gustaron los de Laura y como no tengo criterio, en esto, me dije: Dónde los has comprado? En B. Vale, pues allí que voy. Te importa que te copie? No, no, choni, claro que no.

Okeys, eso hice, me fui a B. y busqué esos zapatos, pero pero en el interín vi otros. Ummmm, taconazo (ancho, pero taconazo) con plataforma, cogidos por detras, también por delante, genial. Míos.

Este mismo martes, bajaba a desayunar (cogida a la barandilla, con el miedo por montera) y zas saltó la cinta del pie izquierdo. A freír churros. Iba a tomar café con C. y le comenté: Qué hago? Mira qué me ha pasado, no tienen ni diez días. Pues justamente en Comtal hay una B., pasamos y lo dices.

Dicho y hecho: Te los cambiamos, por otros. No, no, por los mismos. NO, por otros. Joé, bueno vale. Normas de la casa.

Me cojo otros. No me gustan tantos y pago ocho euros y pico más. Vale. Salgo de la zapatería, voy al curro y veo que el dedito del pie izquierdo pugna por salir de la sandalia. Noooooooooooooo. No quiero ser una concejala cualquiera, odio la política.

Buf.

Esta mañana he cogido un esparadrapo y me he atado los dedos de los pies. Cuatro del tirón. Ahora no te saldrás del sitio, bellaco! Pero aún así, feo.

He comido con Laia, buf, ni sé la de años que hace que nos conocemos y aún nos sabemos reír juntas de nosotras mismas. Mejor así. Tras la comida, el cafetito en otro local y, qué cosas, de camino al café, zas, la cinta del zapato derecho que se salta. No me lo puedo DE creer. Ahhhhhhhhhhhh. Riéndonos me dice que por el Mercat de Sant Antoni hay otro B. Pues allí que vamos.

Llegamos, lo cuento, no hay número, no, no hay número, no, tampoco, no. Al final elijo unas, más caras, 11 euros más caras. Pago. Me las llevo puestas.

En la vida no todo es tan fácil. A veces, en este nuestro camino, dan ganas de bajarse, de no seguir, de decir, vale, pillo el mensaje pero hasta aquí, yo me planto. Pero entonces, no sé, sales del metro, te espera tu peque, te encuentras dos conocidas a las que hace montón que no ves, tienes monedas y tiempo para tomarte algo con ellas y lo haces, vas a casa y te dices: Bueno, es dificil, pero por lo pronto, vida, yo te gano la partida.

...

Cristina, y tú, niña, también le estás ganando la partida. Un beso mu mu grande!





4 comentaris:

  1. Jo sé on NO aniré mai a comprar sabates. Espero que tu també, princesa.

    ResponElimina
  2. Ahora es demasiado tarde princesa... que cantava el Sabina. Buf, la de cerveses que he begut aquest vesprenit per oblidar. O per recordar. Noia, la vida són quatre dies, i el més fort és que ho sabem, oi?

    Gràcies per passar-t'hi! Ommmmmmmmmmmmm

    ResponElimina
  3. El primer párrafo podría haberlo escrito yo. Una cosa en la que somos iguales aunque seamos taaaaan distintas.
    Besitos.

    ResponElimina
  4. jo també tinc unes sabates de B. Me les he posat unes 5 vegades i ja s'han trencat. Com t'entenc!

    ResponElimina