dilluns, 24 de desembre de 2012

Desamor

Hoy he tomado café, uno de esos cafés eternos, con Esther que entre lloros me contaba su último desencuentro con el amor.

Vive enamorada del amor, creo, no tengo muy claro que se enamore de la persona, vaya, no podría asegurarlo, pero nos conocemos de toda la vida y aunque solo lo intuyo por lo que suele atreverse a explicarme (filtrado o no según su estado anímico y necesidad) tengo esa sensación cada vez que me cuenta que se ha 'enamorado' esta vez de verdad y para siempre.

No estoy diciendo que no ame, que no quiera, que no sienta realmente... hablo de que cuando se enamora, cuando se enamora de esa manera tan suya, tan como si fuera la primera vez (tantas primeras veces -y únicas- le he conocido), como si le fuera la vida en ello... buf, da pánico, porque inevitablemente un día, cuando la relación termina, y siempre termina, créedme, de una u otra manera, entonces Esther cree morir. Y llora, y se pregunta en qué ha fallado, y siente que el corazón se le rompe a cachitos, y...

Hoy le preguntaba:

- Dime, dime, anda, cuéntame qué es lo que más te gustaba de él, que te enamoró de él?

- Pues, no sé, me sentía tan feliz a su lado...

- No, no, háblame de él, te gustaban sus valores, su manera de vivir el presente, sus sueños futuros? Sus retos?

- Bueno, de hecho, no hablaba mucho de él, pero me decía que me quería, cada día, y lo loco que estaba por mi, y a mi me encantaba oírselo decir, nunca nadie me lo había repetido tan a menudo.

- Ya, pero, te enamoraste de sus palabras o de él? De lo feliz que te sentías sabiéndote querida? De la pasión que despertabas en él? Te enamoraste de su buen carácter, de sus pequeños detalles diarios, de sus retos, de su coherencia, su vitalidad, te enamoraste de su inteligencia, de su respeto por la naturaleza? No sé, dime, te enamoró su paciencia, su nobleza o valentía, su humildad, o quizás la seguridad que desprendía y te aportaba?

- Núria, qué te pasa? Por qué me preguntas eso? No sé, nunca me he planteado qué me enamoró de él, me gustaba cómo me miraba, saber que estaba cerca, oír su voz...

He optado por callar, es incapaz de entender lo que no le apetece entender, como todos, y como todos, prefiere creer que su amor es único, único y su desamor y dolor, también.

Ha seguido llorando un buen rato más.

Esther tiene sus flaquezas, claro, yo tengo las mías. Somos un gran equipo, no hay duda. No hay más.

...

'Don't forget me...'






2 comentaris:

  1. Preciosa entrada. No juzguemos. Cada uno ve lo que puede ver, según el lugar donde se encuentra. Forzar a ver una cosa que uno no puede ver todavía es absurdo. Pero también es importante plantar la semilla de la inquietud en el otro: que la nueva mirada no sea una imposición sino una duda.

    Felices fiestas y feliz año nuevo.

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  2. Gràcies.

    Sé que no hay que forzar, me lo dirás a mi, vamos, a Esther, quiero decir a Núria...

    Bah!

    N.

    Bon any, sí, cuida't!

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