dilluns, 9 de maig de 2011

Estoy Perro Verde

Hoy estoy perro verde. No me hacen falta más excusas que: tengo la regla, o la tendré dentro de poco; es lunes; hace sol; hace frío; me he abrigado demasiado, o demasiado poco; mi compi de desayunos me ha hecho una broma que en cualquier otra circunstancia habría subido a poquer pero hoy ni he contestado; pensar en si me quedo a comer en el trabajo, voy a casa de mis padres o me voy a mi casa es un conflicto del que no puedo salir; los expedientes se me eternizan porque estoy desconcentrada. En estos días de perro verde no entro en mi cueva, me mantengo al margen de todo, en silencio, pero todo todo me molesta.

To-Do.

Si me hablan porque me hablan, si no me hablan porque no lo hacen; si suena el teléfono porque suena -por supuesto no lo cojo-. Me pongo los cascos, como cada día, pero al rato me doy cuenta que no me he puesto música. Me río de mí, pero enseguida me vuelvo a enfadar con el mundo. Qué coño pinto yo aquí? No allí, no, aquí, en el planeta Tierra: acaso no sabéis ya todos, a estas alturas, que soy de Orión? De la Galaxia ésa (información que me dio Manu en su momento y con el que también estoy molesta porque me ha escrito, justamente hoy).

Me apetece discutir, con quien sea y de lo que sea, pero mis compis me conocen ya demasiado y no están por la labor de facilitármelo. Aaaaaaaaaaaaaaaaah. Ni mi ángel, por supuesto, que aunque no está de acuerdo conmigo en mi planteamiento vital del día, no me discute.

Otro café.

Y sigo perro verde. Agilipollada.

Como no tengo hora para hacerme las infiltraciones de la semana (dichosa celulitis que todo lo invade!), llamo y pido hora. Al rato llamo y la anulo.

Tengo el baile de San Vito pero interno.

Gritaría, o lloraría, o yo qué sé.

El niño me cuenta, le escucho, y le apoyo, claro, como siempre.

Pero sigo buclada.

Me voy a buscar yogures.

Acabo la jornada con una complementaria: eso, en días como hoy, me hace sonreír. Qué triste, no?, que la primera sonrisa del día me la arranque el hecho de hacer pagar aún más impuestos.

Mi cabeza empieza, de camino a casa, con las rumiaciones. Me niego. Por ahí no paso, una cosa es estar borde, antipática, estúpida, atontada, y la otra permitir que montones de pensamientos campen en mi cabeza a sus anchas. No.

Como cualquier cosa (proteína), medio viendo Anatomía de Grey.

Empieza la vorágine de la tarde.

Y justo ahora, mientras uso estas palabras como terapia relajante, me viene a la cabeza que esta mañana, de camino hacia el trabajo, mientras oía a De la Morena en un artículo dedicado al saber perder de Nadal de ayer, pensaba en colgarlo en el blog y recordarlo de vez en cuando.

Y de paso, compartirlo con vosotros.

Es una buena reflexión, la de José Ramón de la Morena, no dejéis de oírla.

 
El comentario de José Ramón de la Morena (09-05-2011)

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La canción, maravillosa se la dedico a quien la encontró sin apenas tarareársela, por permitirme ser tan y tan borde, en ocasiones.

3 comentaris:

  1. Espero que hoy haya pasado el perro verde, más que nada por no molestar, pero, vaya, si te apetece darme un ladrido ya sabes que no me molestará.
    Un beso.
    Albanta.

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  2. Jejejeje!

    Què va, nena, perro ladrador...!

    Mola que me leas, es como estar sin estar, no?

    Muacs

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  3. Hablando de perros, sabes que Saioa... ¡que no! Aún no ha dejado de ser hermana para convertirse en mascota. Pero Marta tiene otro perro, uno pequeñito que va detrás de Lur todo el día.

    Ya que dices que tienes la enfermedad de San Vito (de la que estoy, tengo que admitirlo, hasta las narices de hablar en audiciones y conciertos como presentación) te recetaré una buena medicina: La danza "Vito" de Popper para cello. Si te apetece la buscas por ahí a ver si convierte los días de perro verde en días... ¿provechosos? Y si no, la próxima vez que vengáis prometo concierto (si es que os apetece)

    muxuak!

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