diumenge, 30 de gener de 2011

Cómo titularlo?

Nos conocimos en el colegio. Nada que ver yo con ella ni ella conmigo, por supuesto, como con la mayoría de mis amigos y parejas. Ella, siempre ha sido muy femenina, se ha pintado al poco de levantarse, se vestía incluso para estar por casa. Solía reírme de ella, a veces: Natalia,creo que en tantos años solo una vez te he visto sin pintar!! Chica, déjate ir!

Compartimos los últimos años de EGB. Un trío absoluto: Cristina, Natalia y Núria. Escribíamos relatos a medias, dibujos, gustos por los chicos, cotilleos y tardes de sábado en el Corte Inglés. Sí, montones de tardes paseando por el Corte de Plaça Catalunya. Ella con su minifalda de pana, medias, zapatos de tacón rosa, con un lacito. Yo, por supuesto, con tejanos y bambas. Y qué?

Al acabar octavo volvió a Francia, de nuevo. Sí, sí era francesa, y a Marsella se volvieron. Bah, pero ni eso podía con nuestra amistad. Un año venía ella, un año iba yo. Y cuando no, o aún así, montones de cartas. Cartas de las de verdad, con letras y sobre con sello. Aún las guardo.

Me casé y se vino. Una niña, y vino. Se fue a los Alpes a vivir, y nosotros para allí. Otra niña, y aquí de nuevo. Ahora ya la comunicación era vía email. Claro, la amistad se adaptaba a los tiempos. Se fue a vivir a Lyon y allí nos plantamos. Y, de nuevo, otra vez en Barna. Se casó y rumbo para Marsella. No hizo el viaje a la ciudad condal con su marido, ya que en pocos meses se divorció así que y, con Cristina esta vez, nos fuimos para allí, hombre si en la boda sí, pues en el divorcio también, no? La última vez vino ella, claro ahora me tocaba a mí.

Esta última vez la vi mal. NO es que fuera la alegría de la huerta, no, pero sabía mantener el tipo cuando le convenía, para que no le preguntaras mucho. Pero claro, yo también sabía preguntar sin hacerlo, no te digo, hablamos de una amistad de 30 años, pues si qué... Me contó montones de cosas, cosas que yo ya conocía y cosas que no sospechaba. O sí.

Hablamos, hablamos, y a su marcha, la acompañé al aeropuerto. No he vuelto a verla. Hoy he sabido que jamás habrá otro encuentro. Entre lloros, su madre, buscando quizás un porqué, me ha contado sus últimos días. Sus putos últimos días. Espero que ahora sea feliz: Ella ha decidido no seguir luchando contra su mente, tirando la toalla, borrando el pasado, el presente, y negando el futuro.

Un beso, Natalia.

(no es frialdad, es sencillamente que aún no me lo creo)

Cómo le gustaba esta canción en aquellos primeros años...

1 comentari:

  1. hola "puntero" soy Guisado, Cipri, me afecta porque la recuerdo como si fuera ayer, con esa rapidez en hablar, sobre todo en clase de francés.....hasta la profe le decía: más despacio Nathalie,.....
    he avisado también a chacón, a quien no veo en tú lista.
    le he dado tú correo para qué se ponga en contacto contigo.
    un abrazo.
    Cipri.

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