diumenge, 20 de desembre de 2009

Saber Perder – David Trueba





David,

Gracias.

Gracias como mujer, como lectora, como enamorada y como desenamorada perpetua, en esta mi montaña rusa particular. Gracias como persona que no sabe perder pero que quiere aprender.

Gracias.

Por hacer que su novela me transporte y me llegue, y me bese y me acaricie como lo ha hecho. He llorado y reído. Y sí, no sin antes haberle juzgado. Como suelo hacer. Sin remedio. Sabiendo que me equivocaré nuevamente…Porque dudé que usted, tan joven, de ideas tan claras, tan experto en guiones vitales (con un cromosoma de cada clase que le impidieran sentir), consiguiera que Sylvia creciera, se desnudara, temiera, página a página. Y transmitir... Y me equivoqué, de nuevo. Pero con alegría: sabiéndome comprendida a pesar de nuestras diferencias.

No hace mucho, sabe, comí con la parte de una flor, con mi error diario, desde hace ya tantos años, y hablamos de mi no saber perder. No, no sé perder. Estoy aceptándolo, y es este el primer paso para empezar a aprender. Cuento con él, cuento contigo, cuento conmigo.

Saber perder, no dando por perdida cualquier situación, no, luchando por ella, por cambiarla, por “aclimatarme”, por hacerme comprender, incluso por entenderme a mí misma…pero sabiendo que, si las cosas no salen como me gustaría, si no me responde como desearía, o si ni tan sólo obtengo respuesta…no dejaré de quererme. Aceptaré la derrota, sabré perder (después de haber luchado), pero no me recrearé en la pérdida, no. Elevaré la cabeza de nuevo, miraré al frente, y a los lados, por si le veo, por si la veo, y le dedicaré mi mejor sonrisa. Franca. Y, seguiré adelante, sabiendo que sé -que por fin sí- me quiero con errores y todo, porque habré aprendido a saber perder.

(Chissssssst, lo sé, el miedo al fracaso es el miedo más paralizante, más inútil de cuantos hay, pero eso ya es parte de otro libro)

Gracias por haberme enseñado a saber que, aún perdiendo, puedo ganar.

Un beso, adorable hombrecillo.

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