diumenge, 27 de desembre de 2009

La inspiración

No te necesito, vivo en ti, vives en mí...

La inspiración no la busco, está, existe, va cobrando vida en cada letra, en cada palabra, en cada golpe de teclado, con ese sonido tan característico que hace ya tantos años que me acompaña (y me sigue, y me persigue, y me ayuda a salir a flote cuando ni tan siquiera las palabras son capaces de fluir).

Poco necesito: 

mis manos (que ya es mucho), mi mente, libre o no, atormentada o no de miedos, de angustias, y el deseo de reencontrarme. De reencontrarte. De hallarnos juntas de nuevo. Solas. O no. Porque aunque mis escritos no tengan destinatario desearía que los hicieras tuyos, también. Por si te ayudan. Por si facilitan tu camino hacia la nada (porque descubriste hace ya tiempo que el camino lo marcabas tú, no el objetivo, tú y tus ganas).

Así que aquí me tienes, a ti me entrego, en esta fría mañana en que unas palabras han venido a helar mi corazón. Tan poco hace falta para que sienta frío y la soledad en él, de nuevo. Y miedo. Y así ha sido. Y qué mejor que tenerte a ti cerca, poder usar el poder de la escritura para hacerte llegar mi sentir.

Escribir por escribir. Para relajar mi mente. Sin ningún fin que no sea el dejar el pensamiento libre de miedos, de idas y venidas. Permitir que pare en ningún punto, que no siga, pero que avance. Que me ayude a desliar la madeja de nubes negras en las que suelo hallarme, entre tanta necesidad de sol.

Sí, mi inspiración es tan contradictoria como yo. Tan cobarde y atrevida a la vez. Porque en el fondo…ella y yo, sabes, somos ya una.

Un beso.

(febrer 2008)





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