dissabte, 26 de desembre de 2009

Amélie Nothomb - Ni de Eva ni de Adán




Volvemos a encontrarnos, querida Amélie. Como en la rueda de la vida. De nuevo, otra vez, sin poder ni querer evitarlo, porque es el destino, o el amor, o la energía que nos atrapa. Año tras año.

Primero fue Cosmética del enemigo. Mi primera vez a su lado, su gran logro. Como también fue así mi primera vez, mi flecha: como un juego. Y ahora, en unos meses; después, en unos años... vuelvo a su lado. Al de mi enemigo. Y sé, seguro, que no dejaré de regresar una y otra vez. Una y otra vez. Como el asesino al lugar del crimen, aunque sé que es mi dolor más certero y real, y seguro, y sin fin. Quizás por eso.

Pero como la protagonista de su novela, usted misma, no sabe o no desea o no quiere un adiós.

“Me ahorré el episodio más siniestro que hay, bárbaro y mentiroso, el que se conoce como ruptura. Decir a alguien qe se ha acabado es feo y falso. Nunca se acaba. Incluso cuando no piensas en alguien, cómo puedes dudar de su presencia en tu interior? Quien ha contado, contará siempre.”

Yo tuve muchos adioses, con o sin palabras, con hechos, acciones, miradas. Pero nunca, jamás, dejará de formar parte de mí. Porque aunque el corazón se me salga del pecho con sólo oir su nombre, aunque al cerrar los ojos sienta su mano acariciando mi cuerpo como sólo él sabe, sabía, sabrá, a pesar del dolor… ya siempre contará. Y así lo deseo.

Una tarde maravillosa mi ángel particular me animó a escribir, a imaginar, a dejarme llevar, a no retransmitir como siempre mi sentir. A no poner altavoz a mi corazón, a mi mente. Pero no puedo, o no sé, o no quiero.

Como alejarme de ti, amor, no puedo, o no sé, o no quiero.

Me ha atrapado Amélie, como el monte Fuji la atrapó, o el abrazo de samurai, o el miedo… pero usted supo huir. Y le pido, por favor, ahora que estamos solas, mientras la miro, y le acaricio el pelo, querida, le pido, con lágrimas en los ojos, que me ayude a huir de él. Por favor. Porque sólo huyendo conseguiré ser libre. De su amor, de mi amor, del dolor, del nunca, de la paciencia. Por favor…

Mientras, no deje de abrazarme. La necesito tanto, tanto…

Un beso

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